jueves, 26 de noviembre de 2009

Que clase … la de aquella tarde.


La clase de hoy (por ayer), es de las que sirven para crear espíritu y agujetas. Tengo calambres hasta en la calva. La gran, gran suerte ha sido que se ha realizado en esta estación del año. Tres o cuatro meses antes y nos han de sacar a todos a rastras del tatami.

No hace mucho titulaba un artículo como “Durillo, durillo… el entrenillo”. Bien, lo de ayer fue algo más; una pequeña gran vuelta de tuerca. Fue como si te cargaran a la espalda una mochila de 30 Kg. y te hicieran correr, saltar, etc. por una pista americana. Sihan Cerezo, nos vas a mataaaar.

Últimamente a mitad de clase y después de realizar diversas y numerosas técnicas, nos toca realizar Ipon Kumité, ejercicios de fuerza, resistencia y musculación, etc. Pues ayer lo mismo pero más fuerte. Y cuando ya estábamos todos resoplando como una locomotora asmática y sin Ventolín(R) tuvimos que continuar la clase realizando varios Jyu-Kumite para acabar efectuando dos katas Pinan (a tope de velocidad) y repetir un Kata (el de examen en mi caso), en las 4 orientaciones espaciales, siendo todas ellas realizadas también “a tope”.

Too much!

2 comentarios:

  1. Y los alopécicos heredaremos la tierra de las artes marciales prometida!

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  2. Veritas, veritatis et omnia veritas.

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